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jueves, 14 de julio de 2011

la Humildad de los Niños.

Los Ninos

Me he dado cuenta que los niños son más propensos a aceptar de forma natural el dolor y el sufrimiento; ellos lo soportan en silencio con humil­dad y mansedumbre. He sentido un hermoso y dulce espíritu alrededor de estos pequeñitos.

Sherrie, que tiene trece años, tuvo una cirugía de 14 horas para remo­verle un tumor de la médula espinal. Al recobrar el conocimiento en la sala de cuidados intensivos, ella dijo: “Papi, la tía Cheryl está aquí y el abuelo Norman y la abuela Brown están aquí. Papi, ¿quién es esa persona que está al lado tuyo? Se parece a ti pero es más alto. Dice que es tu hermano Jimmy”. Su tío Jimmy había fallecido a la edad de 13 años de fibrosis cística.

“Por casi una hora, Sherrie des­cribió a sus visitantes, todos ellos miembros de la familia que ya habían fallecido. Después, exhausta, se quedó dormida”.

Más tarde le dijo a su padre: “Papi, todos los niños aquí en la unidad de cuidados intensivos tienen ángeles que los ayudan” .

A todos nosotros el Salvador ha dicho:

“He aquí, sois niños pequeños y no podéis soportar todas las cosas por ahora; debéis crecer en gracia y en el conocimiento de la verdad.

“No temáis, pequeñitos, porque sois míos…

“Por tanto, estoy en medio de voso­tros, y soy el buen pastor” .

Nuestro gran desafío individual en esta tierra es llegar a ser “santo[s] por la expiación de Cristo” . Posiblemente este proceso se mida más cuando ustedes y yo sentimos dolor. En la adversidad extrema podemos llegar a ser como niños en nuestro corazón, humillarnos y “orar, trabajar y espe­rar” pacientemente por la sanación de nuestra alma y nuestro cuerpo. Al igual que Job, después de ser perfec­cionados mediante nuestras pruebas, nosotros “[saldremos] como oro” .

( Kent F. Richards, Liahona, mayo de 2011, pág. 17)

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