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miércoles, 29 de diciembre de 2010

Nuestro Padre vela por cada uno de nosotros.

Spencer W. Kimball

“Dios nos ve y vela por nosotros; pero generalmente, es por intermedio de otra persona que Él atiende a nuestras necesidades. Por lo tanto, es vital que nos sirvamos los unos a los otros”.

(Spencer W. Kimball, Liahona, junio de 1979, pág. 3)

Se con todo mi corazón que estas cosa son verdadera, de que El vela por cada uno de nosotros, somos sus hijos, claro que si, me gustaría decirle que pase un hayan pasado una feliz Navidad y feliz años nuevo.

martes, 14 de diciembre de 2010

La Confianza en Nuestro Señor Jesucristo.

Richard G Scott

“Cuando confías en el Señor, cuando te dispones a concentrar mente y corazón en Su voluntad, cuando le pides que el Espíritu te guíe para hacer Su voluntad, tienes asegurada la mayor felicidad a lo largo de la jornada y el logro mas satisfactorio de esta experiencia terrenal. Si cuestionas todo lo que se te pida hacer o te rebelas ante todo problema, harás que le sea más difícil al Señor bendecirte”.

(Richard G. Scott, Liahona, julio de 1996, pág. 27)

Palabras celebres de este líder y Apóstol de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. En realidad asi es nuestra vida, debemos entregar nuestra mente y fuerza a Nuestro Salvador para tener el éxito en el diario vivir y ser felices, los problemas siempre los vamos a tener pero serán ligeras nuestras cargas, por lo tanto no los impacientemos y confiemos en Nuestro Señor Jesucristo.

martes, 30 de noviembre de 2010

Otros significado del Orgullo.

El Orgullo

También recuerdo un interesante efecto secundario del influyente discurso del presidente Benson. Por un tiempo, casi llegó a ser tabú entre los miembros de la Iglesia decir que estaban “orgullosos” de sus hijos o de su país, o que se “enorgullecían” de su trabajo. La palabra misma orgullo parecía haberse desterrado de nuestro vocabulario.
En las Escrituras hallamos abundantes ejemplos de personas buenas y justas que se regocijan en la rectitud y al mismo tiempo se glorían en la bondad de Dios. Nuestro Padre Celestial mismo presenta a Su Hijo Amado con las palabras “en quien me complazco”.
Alma se glorió en la idea de que podía ser “un instrumento en las manos de Dios”. El apóstol Pablo se glorió en la fidelidad de los miembros de la Iglesia. El gran misionero Amón se glorió en el éxito que él y sus hermanos habían tenido como misioneros.
Creo que hay una diferencia entre estar orgulloso de ciertas cosas y ser orgulloso. Estoy orgulloso de muchas cosas; estoy orgulloso de mi esposa; estoy orgulloso de nuestros hijos y nietos.
Estoy orgulloso de los jóvenes de la Iglesia, y me regocijo en lo bueno que son. Estoy orgulloso de ustedes, mis queridos y fieles hermanos. Estoy orgulloso de trabajar codo a codo con ustedes como poseedor del santo sacerdocio de Dios.

(Dieter F. Utchdorf, Conferencia General, octubre 2010, Sesión del Sacerdocio)

domingo, 14 de noviembre de 2010

La Vida de Miembro de la Iglesia de Jesucristo no es fácil, pero vale la pena vivirlo.

Harold B. Lee

Quizás penséis que en comparación, la vida de un miembro activo de la Iglesia no es fácil, con sus constantes inhibiciones y restricciones, con el servicio que tenéis que rendir, el sacrificio que se os requiere en forma de tiempo, talento, dinero y los problemas de conciencia que se desarrollan cuando actuamos por debajo de las normas que profesamos. Podéis pensar que esas energías aplicadas a otros quehaceres podrían pagar mejores dividendos, y que la religión debería dejarse para aquellos que no merecen nada mejor. Pero antes de llegar a una decisión final acerca del curso que vais a seguir, permitidme ayudaros a levantar vuestra visión hasta un punto de vista más elevado, para que así podáis ver las cosas como en realidad son.

La fruta hermosa y exquisita al paladar, no se desarrolla con tales atributos a menos que las raíces del árbol madre se encuentren plantadas en suelo rico y fértil, que al árbol se le administren a su debido tiempo la poda, el cultivo y el riego adecuados. Del mismo modo, los sabrosos frutos de la virtud y la castidad, la honradez, templanza, integridad y fidelidad, no han de encontrarse desarrollándose en un individuo cuya vida no esté fundada sobre un firme testimonio de las verdades del evangelio, de la vida y la misión del Señor Jesucristo. Para llegar a ser verdaderamente rectos se requiere una poda diaria de los brotes de maldad que se desarrollan en nuestro carácter, mediante un diario arrepentimiento del pecado. ¿Quién es el autor del programa que así disfraza la maldad y el pecado, para hacerlos tan deseables a nuestros apetitos? Cuando hubo guerra en los cielos, Lucifer, hijo espiritual de Dios aun antes de que la tierra fuese formada, le propuso un plan bajo el cual los mortales serían salvos sin ningún esfuerzo o elección, y por este servicio él demandó la gloria y el honor de Dios. El plan de nuestro Salvador Jehová, fue de darle a cada cual el derecho de elegir por sí mismo el curso que seguiría en la vida terrestre, y todo sería hecho para el honor y gloria de Dios, nuestro Padre Celestial. El plan de Jehová fue aceptado; el de Satanás fue rechazado.

(Harold B. Lee, Liahona, enero de 1972, pág. 2)

El Orgullo es un interruptor.

President Dieter F. Uchtdorf

El orgullo es un interruptor que apaga el poder del sacerdocio. La humildad es un interruptor que lo enciende.

Mis queridos hermanos, gracias por congregarse por todo el mundo para esta sesión del sacerdocio de la conferencia general. Su presencia demuestra su compromiso de unirse, dondequiera que estén, a sus hermanos que poseen el santo sacerdocio, y servir y honrar a su Señor y Redentor Jesucristo.

A menudo, marcamos el lapso de nuestra vida en base a acontecimientos que dejan impresiones en nuestra mente y corazón. Hay muchos de esos acontecimientos en mi vida, uno de los cuales ocurrió en 1989, cuando escuché el imperecedero sermón del presidente Ezra Taft Benson, “Cuidaos del orgullo”. En la introducción se hizo la observación de que por algún tiempo, el presidente Benson había estado dando seria consideración en su alma a este tema.

He sentido una carga semejante durante los últimos meses. Los susurros del Espíritu Santo me han instado a añadir mi voz como otro testimonio del mensaje que el presidente Benson pronunció hace veintiún años.

Toda persona ha tenido al menos una experiencia casual, cuando no íntima, con el pecado del orgullo. Nadie lo ha evitado, y pocas personas lo superan. Cuando le dije a mi esposa que éste sería el tema de mi discurso, sonrió y dijo: “Es muy bueno que hables de cosas sobre las que sabes tanto”.

(Dieter F. Utchdorf, Conferencia General, octubre 2010, Sesión del Sacerdocio)

viernes, 12 de noviembre de 2010

El Señor Jesucristo, quien es el Príncipe de Paz.

Entrada a Jerusalem

El Señor Jesucristo, quien es el Príncipe de Paz, nos enseña a establecer la paz en nuestros hogares. Él nos enseña a ser sumisos o, en otras palabras, ceder a la voluntad o al poder del Señor. “Ve y dile ‘lo siento’ ”. Él nos enseña a ser mansos o, en otras palabras, a ser “tranquilos; suaves; amables; no irritarnos ni enojarnos fácilmente; flexibles; dispuestos a ejercitar la paciencia”.  Él nos enseña a ser humildes o, en otras palabras, “modestos; mansos; sumisos; opuestos al orgullo, a la altanería, a la arrogancia ol jactancia”.

“Lo siento, perdóname por lo que hice”. Él nos enseña a ser pacientes o, en otras palabras, a “tener la cualidad de soportar los males sin murmurar ni irritarnos”, o a “mantener la calma ante el sufrimiento o las ofensas”.  Él nos enseña a estar llenos de amor. “Te amo y no quiero lastimarte”.

Sí, Él nos enseña a dejar de lado el hombre natural, como el padre del relato que le pidió ayuda al Señor. Así como ese padre tomó a su hija entre sus brazos de amor, de la misma manera el Salvador nos extiende Sus brazos para abrazarnos durante nuestros momentos de verdadero arrepentimiento.

Él nos enseña a ser “santos por medio de la expiación de Cristo el Señor”; y entonces nos reconciliamos con Dios y llegamos a ser Sus amigos. Doy testimonio de la realidad y del poder de la expiación del Salvador para limpiar, purificar y santificarnos a nosotros y nuestros hogares, mientras nos esforzamos por dejar el hombre natural y seguirlo a Él.

Él es “el cordero de Dios”, “Él es el Santo y justo”, “y se [llama] su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de Paz”

(Juan Uceda, Conferencia General, octubre 2010, sesión del sacerdocio)

Somos Hijos de Dios y muy importante.

Fe_en_Cristo

No importa en qué país viva, lo joven o inadecuado que se sienta, la edad que tenga o lo limitado que se considere, yo testifico que Dios lo ama individualmente, usted es clave en el propósito de Su obra, y los oficiales presidentes de Su Iglesia lo aprecian y oran por usted. El valor personal, el esplendor sagrado de cada uno de ustedes es la razón por la cual hay un plan de salvación y exaltación. Contrario a lo que se dice usualmente, esto tiene que ver con ustedes.

(Jeffrey R. Holland, Conferencia General, octubre 2010, sesión sábado por la mañana)

Esa es la realidad de nosotros los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, regresan a la presencia de Nuestro Padre Celestial y lo mas importante de todo es la comunión que tengamos con El, Padre Celestial no importa donde estemos porque la Iglesia seguirá siendo la misma, tal como si se tratase de estar en casa, creo que tenemos un valor incalculabre para Nuestro Padre Celestial y no podemos echarlo a perder por nada de este mundo, si tan solo nos preocupáramos mas por asistir a la iglesia, asistir al Templo. estaríamos mas conscientes de nuestros actos.

Francisco Guadamuz