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miércoles, 30 de junio de 2010

Dar animo con amor.

Sterling W. Sill,

Una de las influencias que más perjudican la personalidad y el progreso humano es la inercia, esa cualidad que el diccionario describe como flojedad, inacción. Tenemos una tendencia a “dejarnos estar”. Necesitamos que alguien nos anime para hacer las otras cosas valiosas de la vida, incluyendo el logro de nuestra propia salvación.
Ciertamente, necesitamos ayuda y ánimo en el segundo gran mandamiento, porque si alguien no interviene por nuestro bien podemos perder nuestras bendiciones.
El poder más grande del mundo para hacer surgir la bondad de la gente es el poder del amor. Un interés sincero y un deseo amable de servir a nuestros semejantes pueden vencer cualquier obstáculo. 
Napoleón dijo que la providencia estaba del lado del ejército que poseía los regimientos más fuertes.
Pero en la obra de las relaciones humanas en la obra de la Iglesia, el éxito se encuentra con aquellos que tienen en sus corazones el amor más fuerte y la mayor energía en su equipo locomotor para hacer sentir ese amor.                                                                                    

(Sterling W. Sill, Liahona, marzo de 1958)

Volar sobre el Pantano.

Volar sobre el pantano

Si sientes que la vida no tiene sentido, que los problemas te están acabando, lee esta parábola:
"Un pájaro que vivía resignado en un árbol podrido en medio del pantano, se había acostumbrado a estar ahí, comía gusanos del fango y se hallaba siempre sucio por el pestilente lodo. Sus alas estaban inutilizadas por el peso de la mugre, hasta que cierto día un gran ventarrón destruyó su guarida; el árbol podrido fue tragado por el fango y el se dio cuenta de que iba a morir.
En un deseo repentino de salvarse, comenzó a aletear con fuerza para emprender el vuelo, le costó mucho trabajo porque había olvidado como volar, pero enfrentó el dolor del entumecimiento hasta que logró levantarse y cruzar el ancho cielo, llegando finalmente a un bosque fértil y hermoso."
Los problemas son como el ventarrón que ha destruido tu guarida y te están obligando a elevar el vuelo o a morir.
Nunca es tarde, no importa lo que se haya vivido, no importan los errores que se hayan cometido, no importa las oportunidades que se hayan dejado pasar, no importa la edad, siempre estamos a tiempo para decir BASTA, para oír el llamado que tenemos de buscar el éxito, para sacudirnos el lodo y volar ALTO y muy lejos del pantano.
Abandona la vía segura y cómoda. Lánzate a la ruta incierta, llena de enigmas e inseguridades y hazlo solitariamente.
Dios te acompañará y te dirá que camino tomar.

domingo, 27 de junio de 2010

El propósito de la vida.

 

Jesus de Nazareno

Me gustaría compartir una escritura favorita del Libro del Mormón la cual se encuentra en Alma 42: 4 Y así vemos que le fue concedido al hombre un tiempo para que se arrepintiera; sı´, un tiempo de aprobación, un tiempo para arrepentirse y servir a Dios.

Hay tres factores muy importantes en este versículo como es un tiempo para arrepentirse de nuestras maldades algo muy fundamental en la vida, lo segundo sabemos que este tiempo es de aprobación guste o no los gusta estamos siendo probados que tan buenos somos, lo otro estamos para servir a Nuestro Padre Celestial en todo el tiempo de nuestra vida, o sea que perseveremos hasta el fin de nuestra vida, eso nos hace recordar las palabras del Rey Benjamín de las cuales ustedes ya sabrán.

que escritura tan bonita y sencilla la enseñanza de Alma.

viernes, 25 de junio de 2010

La ostra aprovecha la adversidad y la transforma en belleza.

 

La Ostra 

“Vlvamos la atención a las razones o a los propósitos de esas calamidades. Felizmente, en esto no hay lugar a la polémica porque tenemos la plenitud del Evangelio de Cristo, del cual podemos depender. Escudriñemos las palabras de los profetas en el Libro de Mormón y en la Biblia; leamos las enseñanzas de Jesucristo en el capítulo de Mateo (Véase José Smith –Mateo); estudiemos en Doctrina y Convenios las revelaciones del Señor en los últimos días (Véase D y C 45; 88; 101 y 133). En esas fuentes aprendemos cuáles son los propósitos de Dios con respecto a dichos asuntos.

“Las calamidades son una forma de adversidad y ésta es una parte necesaria del plan del Padre Celestial para la felicidad de Sus hijos. Si nuestros corazón es justo ante Dios, la adversidad nos enseñará, nos ayudará a sobreponernos a nuestra naturaleza carnal y nutrirá la chispa divina que hay dentro de nosotros.

Si no fuera por la adversidad, no sabríamos escoger “la buena parte” (Lucas 10:40-42); la adversidad nos ayuda a ver de qué tenemos que arrepentirnos, a sujetar nuestros instintos carnales, a seguir la rectitud y gozar de “paz de conciencia” (Mosíah 4:3). Cuanto más nos aferremos a la rectitud, más disfrutaremos del cuidado protector del Salvador, Él es el Creador y el Señor del universo, Él calmará los vientos y las olas (Mateo 8:25-27; Marcos 4:39). Sus enseñanzas y su expiación sanarán al alma arrepentida. Él es el Mesías o Liberador y por causa de Él, cada uno de nosotros puede hacerse cargo de su mundo personal, aunque nos acosen las tragedias.”

(Keith B. McMullin, Liahona, Noviembre de 2005, págs 10-11)

La Integridad SUD.

 

David Burton

Es difícil mostrar características virtuosas si la persona carece de integridad. Sin integridad, por lo general se olvida la honradez. Si la integridad está ausente, se pierde la cortesía; si la integridad no es importante, es difícil mantener la espiritualidad.

(David H. Burton, Liahona, noviembre de 2010, págs. 76-78)

lunes, 21 de junio de 2010

Estamos aquí para regresar a Nuestro Padre Celestial.

Jesus y el apostol

Una cosa singular me sucedió en 1984, durante las olimpiadas. Estábamos cuello a cuello contra los chinos. Era mi turno. Miré hacia la barra en lo alto, empecé a caminar. Es sorprendente lo que pasa por tu mente cuando estás caminando y nervioso en una situación como esa. Padre celestial, si me sacas de esto, seré bueno por el resto de mi vida. Yo lo decía en serio. Creo que siempre hacemos eso cuando estamos en situaciones de desesperación. Recuerdo haberme preguntado en medio de la competencia, ¿qué pasará si no lo hago bien? ¿seré un fracaso por el resto de la vida? ¿de todas maneras no va a funcionar, o sí? Ahora, me doy cuenta de que no sabemos en qué forma el Señor nos va a bendecir y solamente tenemos la responsabilidad de guardar los mandamientos a toda costa. me lancé e hice una rutina tal como en el gimnasio, porque ya la había hecho anteriormente. Me había preparado para ello. Hice la rutina y mi salida fue impresionante y por eso gané la medalla de oro y entonces pude ver a seis gimnastas brincando de gusto a la derecha de la plataforma. Habíamos ganado la medalla de oro. Habíamos tenido un sueño. Habíamos puesto nuestras metas altas, ni siquiera pensamos en qué podríamos lograrlas, pero las pusimos altas y entrenamos arduamente, tanto como podíamos, y lo logramos. en ese momento, tuve el sentimiento más maravilloso que hube tenido en la gimnasia. Me gustaría que se sintieran como yo me sentí, como se siente un campeón olímpico, que todo el mundo te mire y diga. Son los mejores del mundo. Es un sentimiento maravilloso, y sólo deseo que ustedes sepan una cosa más. Nunca digan, Yo nunca me voy a sentir como ellos.
Sólo ha sido suerte. Todos podemos tener un sentimiento, más y más grande, que ése, si guardamos los mandamientos y vivimos de la manera en que debemos vivir en esta corta existencia. Entonces seremos dignos de regresar a la presencia de nuestro Padre Celestial. Ni siquiera puedo imaginar como sería ese sentimiento. Solo espero y es mi oración que podamos guardar los mandamientos y vivir de tal manera de que podamos ser dignos de esa maravillosa bendición y ese maravilloso sentimiento.
No estamos aquí para ser campeones olímpicos. No estamos aquí para ser grandes médico, abogados u hombres de negocios. No estamos aquí para ser ricos y famosos. No estamos aquí para ser grandes personajes políticos. Estamos aquí para probarnos a nosotros mismos de que somos dignos de regresar a la presencia de nuestro Padre Celestial.

(Peter Vidmar, Go for the Gold)

Un Padre Amoroso Nuestro Padre Celestial

 

Ezra_Taft_Benson 

Cuando George A. Smith estaba muy enfermo, fue visitado por su primo el profeta José Smith. El hombre afligido reportó: "El (el Profeta) me dijo que nunca debía desanimarme con cualquier dificultad que pudiera rodearme. Si yo estuviera hundido en el más profundo pozo en Nueva Escocia, con todas las Montañas Rocosas amontonadas sobre mí, yo no debía desanimarme sino sostenerme, ejercitar mi fe, mantener el valor y así yo podría salir por la cima del montón" (George A. Smith Family, compilación de Zora Smith Jarvis, Provo, Utah. Brigham Young University Press, 1962, pág. 54).
Hay tiempos en que simplemente tenemos que mantenernos en justicia y durar así hasta que el espíritu depresivo del demonio nos abandone. Como el Señor dijo al profeta José Smith: "Tu adversidad y tus aflicciones no serán más que un momento; y entonces, si lo sobrellevas debidamente, Dios te ensalzará" (D. y C. 121:7-8).
Si seguimos luchando en nobles empresas, aun cuando estemos rodeados de una nube de depresión, con el tiempo la luz del sol brillará de nuevo para nosotros. Aun nuestro Maestro Jesús el Cristo, mientras afrontaba esa tremenda prueba de sentirse abandonado temporalmente por nuestro Padre durante la crucifixión, continuó efectuando su obra por los hijos de los hombres y poco después El fue glorificado y recibió plenitud de gozo. Mientras vosotros estáis pasando vuestra prueba, podéis pensar en vuestras pasadas victorias y contar vuestras bendiciones, con una esperanza segura de que después vendrán bendiciones más grandes aún, si seguís siendo fieles. Y podéis tener el conocimiento cierto de que a su debido tiempo Dios enjugará toda lágrima y que el "ojo no vio ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre... [las cosas] que Dios ha preparado para los que le aman" (1 Corintios 2:9).

(Ezra Taft Benson, Ensign, Noviembre 1988, p. 97.)