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sábado, 3 de julio de 2010

La confianza en si mismos.

Gordon B Hinckley

"No permitan que el miedo disminuya sus esfuerzos . . . El miedo no viene de Dios, sino del maligno, del adversario de toda verdad, el cual quiere introducir en sus corazones el rechazo a esforzarse. Expulsen ese temor y sean valientes en la causa de la verdad, de la rectitud y de la fe. Si toman ahora la decisión de que éste sea el modelo por el cual rijan su vida, no tendrán que volver a tomar esa decisión otra vez. Vístanse con la 'armadura de Dios' y eleven la voz en defensa de la verdad, sin importar cuales sean las circunstancias actuales y futuras."

Sean agradecidos, sean inteligentes, sean limpios, sean verídicos, sean humildes y sean dedicados a la oración.

(Gordon B. Hinckley, Liahona, Junio de 1998, pág. 26)

Nuestra Fe.

 

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“Nuestra fe no es un montón de creencias y prácticas muy pesadas de llevar. Las personas que han salido de la oscuridad se dan cuenta de que la fe las sostiene. La fe no es pesada; la fe nos eleva y nos da alas para llevarnos a través de lugares ásperos. Como lo promete Isaías: ‘Pero los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán’.  (Isaías 40:31). El salir de la oscuridad a la luz nos libera de la parte oscura de nuestra alma, la cual proviene del temor, del desaliento y del pecado. Se puede reconocer a la persona que ha salido de la oscuridad por su semblante y su actitud. El Salvador lo dice bien: ‘. . . Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia’ (Juan 10:10)

(James E. Faust, Liahona, junio de 2007, pág. 17)

Esta son palabras celebres porque esa es la realidad dentro de la iglesia de Jesucristo, somos la única iglesia verdaderas sobre la faz de esta tierra, porque es la única manera de como podemos agradecerle a nuestro Salvador y abogado ante el Padre.

Conoce el Amor.

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Dije que hay muchas intensidades distintas y calidades diversas de amores, desde los más perfectos, como es la caridad, hasta los más indignos como es el amor a Satanás. Pero ustedes están particularmente interesados en un tipo especial de amor, bien lo sé, y por el deseo que les animan de hacer las cosas rectamente, están preocupados en distinguir las características de ese tipo de amor tal como lo aprueba el Señor. Es el amor de novios que se perfecciona, luego, en el amor de esposos. Este tipo de amor tiene una componente que es muy fuerte, por momentos dominante y, a veces, indebidamente dominante: es la atracción física, atracción que no está mal, que forma parte de lo que Dios ha dispuesto.

Había una hermana en Quilmes que decía que para aceptar a un joven bastaba con que fuese miembro de la iglesia; lo interesante es que esa hermana tenía un esposo miembro de la iglesia, y fiel, del cual estaba separada. Por otro lado un Presidente de Misión enseñaba a los misioneros que volvían, que debían elegir compañeras que, entre otras cosas, les atrajeran físicamente, “Porque cuando se casen con ella" —decía él—"y estén en la intimidad, no siempre la tomaran de la mano para pedirles que les dé su testimonio”.

Desafortunadamente ese componente a veces se hace tan dominante que oscurece todos los demás al punto de confundirse con una mera pasión o con la lujuria. La atracción física debe existir, pero debe estar encauzada dentro del respeto mutuo y alejada de intimidades no permitidas fuera del matrimonio. Para reconocer cuando ese encauce es el correcto, citaré lo que dijeron el élder Widtsoe y el presidente McKay:Dijo el élder Widtsoe: “El verdadero amor siempre está fundado en la verdad”; “El amor puro nunca ofende, ni daña, ni injuria al ser amado”; y “El amor santo es una fuerza positiva, que provee en la necesidad y fortalece en la debilidad”.

Pte. David O. McKay dijo que la madre de un amigo suyo le enseñó que la manera de saber si verdaderamente estaba enamorado de una señorita, era si en su presencia deseaba ser el mejor de todos los hombres y ella le inspiraba los sentimientos más nobles.
Cuando estos sean sus sentimientos cuando estén con la joven que pretenden, realmente la aman, y cuando ella corresponda estos mismos sentimientos, también ella les ama con un amor lícito y prometedor. En tal caso sigan adelante hasta llegar al altar del templo.

Hace algunos años tuve la oportunidad de sellar en el Templo a los hermanos Raquel y Francisco Azar. Cuando llegué al Templo los encontré paseando por los jardines del mismo, me uní a ellos y les dije: Cuenta Platón que una vez se acercó un discípulo a su maestro Sócrates y le preguntó ¿Maestro, debo casarme? Sócrates mirándole le dijo: “Haz lo que quieras; te cases o no te cases igual te arrepentirás”, y nos reímos un rato. Ya en la sala de sellamientos, en ocasión de las palabras que los selladores decimos a los que van a recibir la ordenanza, les dije: "¿Se acuerdan hermanos los que les dije en los jardines del Templo?" Me dijeron que sí y se sonreían, entonces continué: "Esa es la filosofía de los hombres que el mundo enseña allá afuera. Aquí, en este lugar tan sagrado, tan cerca del cielo, la enseñanza es otra; es la que pregona el verdadero evangelio de Jesucristo: “Cásate, cásate con la persona indicada, en el momento indicado y en el lugar sagrado del altar del Templo y nunca te arrepentirás, porque serás eternamente feliz”. Y en esto creo, porque lo he vivido.

Autor: Vasanti A. Echevarría

viernes, 2 de julio de 2010

Nuestra Fe.

 

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“Nuestra fe no es un montón de creencias y prácticas muy pesadas de llevar. Las personas que han salido de la oscuridad se dan cuenta de que la fe las sostiene. La fe no es pesada; la fe nos eleva y nos da alas para llevarnos a través de lugares ásperos. Como lo promete Isaías: ‘Pero los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán’.  (Isaías 40:31). El salir de la oscuridad a la luz nos libera de la parte oscura de nuestra alma, la cual proviene del temor, del desaliento y del pecado. Se puede reconocer a la persona que ha salido de la oscuridad por su semblante y su actitud. El Salvador lo dice bien: ‘. . . Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia’ (Juan 10:10)

(James E. Faust, Liahona, junio de 2007, pág. 17)

jueves, 1 de julio de 2010

Editorial.

CUAN FIRME SON TUS CIMIENTOS

Cuan firme estamos en el Evangelio de Jesucristo, a veces pienso que el ser una persona de eslabón espiritual es sencillo, pero caer en tentación después, no termina allí,  pero yo siempre he dicho si uno cae, en la llamada tentación, se debe levantar, a veces nos sentimos frustrados por nuestro entorno que es el mundo, lleno de tentaciones y la vista, el gusto, el tacto, nos entumecen con las cosas que están allí, pero eso es solamente un gusto pasajero a lo diferente que vamos a experimentar en la vida eterna de vivir con el Padre Celestial, mi consejo es si uno cae se levanta que es lo mas normal que hay cuando caemos, no estar remordiendo la conciencia, si no mostrar nuestro atributos al Señor, y para adelante, porque somos hijos de un Padre Celestial el cual nuestro nos adquirió con el sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo, el enemigo común llámenles Satanás nos quiere ver miserables totalmente….Caer y levantarse Esa es la Firmeza que debes tener.

Por : Francisco Guadamuz

"Cuando perdonamos y abandonamos.

 

Jesus y la mujer

"Cuando perdonamos y abandonamos lo que nos ha atribulado grandemente y nos ha desviado del camino, nos quitamos un gran peso de nuestras almas y eso nos hace libres… libres para seguir adelante y progresar en pos del evangelio de Jesucristo, con más amor en nuestros corazones. Seremos bendecidos con un aumento de entusiasmo por la vida y nuestros corazones estarán más ligeros. Una oleada de energía espiritual nos impulsará hacia el gozo y la felicidad. Los problemas del pasado serán despojados como ropa vieja y desgastada."

(Ned B. Rouché, Liahona, Noviembre de 2004, pág. 29)

Caminemos por la Fe.

 

Spencer W. Kimball

“Recordemos que Abraham, Moisés, Elías el profeta y otros no pudieron ver claramente el fin desde el principio. Ellos… anduvieron por la fe y a ciegas. Recordemos que no hubo puertas abiertas, que Labán no estaba ebrio y que no había ninguna esperanza justificada en el momento en que Nefi ejerció la fe y fue en busca de las planchas. No hubo ropa de asbesto ni ningún otro tipo de defensa común en el horno ardiente que protegiera a los tres hebreos de la muerte; no hubo bozales de cuero ni de metal en la boca de los leones cuando echaron a Daniel dentro del foso… recordemos que no había pueblos ni ciudades, granjas ni huertos, casas ni almacenes, ni un desierto floreciente en Utah cuando los perseguidos pioneros cruzaron las llanuras. Recordemos que tampoco había seres celestiales en Palmyra ni a orillas del Susquehanna ni en Cumorah cuando José, con el espíritu hambriento, entró silenciosamente en la arboleda, se arrodilló para orar en la ribera del río y subió hasta la cima del cerro sagrado.”

(Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Spencer W. Kimball, pág. 157)